La musicoterapia se puede considerar como la científica aplicación del arte de la Música con finalidad terapéutica. La música enriquece la vida de todas las personas, ayuda a todo ser humano, por eso es necesario que rodee al niño con n.e.e. un ambiente musical rico y controlado en estímulos, puesto que esta experiencia sensorial es lo que le va a proporcionar un desarrollo emocional, psicofisiológico y social equilibrado. La música se puede emplear de diferentes maneras:
Activa: el niño juega, canta, manipula instrumentos u otros objetos...
Receptiva: escuchar.
Receptivo-activa interdisciplinar: como apoyo a otras actividades: dibujo, expresión corporal, modelado...
Uno de los principales problemas de los niños con n.e.e. es el de la comunicación, les resulta difícil expresarse, relacionarse... Esto puede ser debido a su carencia de vocabulario, su uso limitado de palabras, etc. La música es una vía de comunicación no verbal que conlleva la expresión de emociones y de acciones que no precisan de una organización lingüística ni de explicación. Por tanto, por medio de la música, el niño con n.e.e. encuentra el camino de relación y expresión de sus sentimientos. Con frecuencia, el niño tiene conciencia de su falta de desarrollo y de su disminución; este tipo de vivencias afecta directamente a su autoestima. Sin embargo, gracias a la música, al ver que puede realizar las mismas actividades que sus compañeros (cantar, tocar instrumentos, bailar, etc.), sienten una gran satisfacción y empiezan a considerarse miembros del grupo, integrándose plenamente en él. Por tanto, se considera que la música da la oportunidad de desarrollar el sentido de grupo y la posibilidad de adaptación social. Así pues, partiendo del conocimiento de los niños con n.e.e., sus problemas, carencias, posibilidades, etc. y utilizando la música, el sonido, el ritmo, la danza, etc. como elementos estimuladores de la originalidad, la espontaneidad, la capacidad de reacción, la autonomía de movimiento, la creatividad, etc. lograremos un mayor equilibrio y afirmación de su personalidad. De esta manera, la música no sólo será un "vehículo pedagógico-terapéutico", sino el camino para llevar a estos niños por un mundo más alegre y feliz.
Todas las personas poseen una competencia musical general que se puede desarrollar a partir de la interacción con la música y el contexto social. La música es una práctica diversificada que afecta a la persona desde los aspectos psicológicos, biológicos, intelectuales, sociales y espirituales. Actúa sobre el sistema nervioso central y puede provocar efectos relajantes, estimulantes, etc.; tiene "poder" para evocar recuerdos, provocar emociones o sentimientos de alegría, tristeza, nostalgia, etc. Lacarcel (2006) y Del Campo y Pereiro (2006) entre otros, consideran que la música enriquece la vida y que el niño con necesidades educativas especiales precisa de un ambiente musical rico y controlado, con estímulos sensoriales diversificados, que le proporcionen un desarrollo equilibrado. Son muchas las investigaciones que informan de los beneficios derivados del uso de la música, son importantes las investigaciones al respecto de: Lee 2006, Ellis y van Leuden 2006, Salo 2004, Ghobari Bonab y Fallah 2006, Wigran 2006, Prause – Weber 2006, Adamek y Darrow 2005, entre otros (Citado en Eufonía, 2006). Hay que tener en cuenta que el objetivo de la educación musical escolar no es “hacer músicos” sino preparar a los alumnos a “percibir y expresarse a través de la música”. Para ello, hay que ofrecer la actividad musical, con las consideraciones que al respecto fuesen necesarias, para que todos puedan participar de esta experiencia. La expresión musical es un acto de comunicación e interacción; se trata de llevar a la práctica una serie de actividades puntuales que se constituyen en el eje de la situación de enseñanza - aprendizaje musical (cantar una canción, escuchar una audición, realizar una determinada danza…), y para su programación de aula hay que acotar, seleccionar y ordenar aquellos contenidos musicales en función de unidades didácticas motivadoras (centros de interés, núcleos de aprendizajes, temas, módulos, proyectos…) (Bernal 2005). El objetivo fundamental que se persigue es permitir que el alumno se exprese a través de la música, y pueda desarrollar determinadas competencias sociales y comunicativas que le sirvan para mejorar la calidad de vida. El "método" es la actividad en sí misma: "aprender haciendo", convertir la actividad musical en la protagonista de la acción de tal manera que el alumno tiene que hacer, o intentar hacer, todo lo que pueda hacer con la música. Se presenta con dos finalidades claramente manifiestas:
Musical. Potenciar la escucha, la audición, y adquirir determinadas destrezas vocales, corporales, o instrumentales.
"No musical". La actividad musical es el medio, con un fin ajeno a sí misma, para conseguir objetivos relacionados con la discapacidad, y con la intención de desarrollar destrezas comunicativas o sociales, motrices, de atención, etc.
PERCUTERAPIA Un maestro argentino, Raúl Federico, residente en Miami, utiliza “sonidos” para recuperar a niños especiales, una técnica que viene aplicando desde hace más de 30 años con resultados altamente satisfactorios para chicos sordos, mudos, ciegos y autistas. Los conocimientos musicales de Federico dedicados a tratar las afecciones infantiles, contaron con la difusión y apoyo de la universidad de Miami-Dade College, en el estado de Florida. Fijó las bases para un tratamiento.
Plataforma vibratoria: sordos, mudos y ciegos perciben una plataforma vibratoria de alta resonancia. Federico enseña percusión a las personas con sordera, mudez y ceguera, después de indagar en las técnicas vibratorias. Se trabaja con chicos descalzos tocando percusión en una plataforma, a través de la cual el ritmo sube por los pies.
La práctica sistemática de la percusión también mejora el estado de ánimo, combate el estrés y estimula el crecimiento personal. Siempre en contacto con los tambores y otros instrumentos de percusión, los asistentes van más allá de la interpretación de ritmos. El trabajo inicial se enfoca en la relajación, el desbloqueo (si es necesario), la coordinación y la capacidad perceptiva, todo ello con una clara finalidad terapéutica. Se busca potenciar las cualidades de cada persona con el fin de tomar conciencia del propio “ritmo interno” y sintonizarse con él. La técnica instrumental sirve, entonces, para profundizar en el auto-conocimiento.
La música enriquece la vida de todas las personas, ayuda a todo ser humano, por eso es necesario que rodee al niño con n.e.e. un ambiente musical rico y controlado en estímulos, puesto que esta experiencia sensorial es lo que le va a proporcionar un desarrollo emocional, psicofisiológico y social equilibrado.
La música se puede emplear de diferentes maneras:
- Activa: el niño juega, canta, manipula instrumentos u otros objetos...
- Receptiva: escuchar.
- Receptivo-activa interdisciplinar: como apoyo a otras actividades: dibujo, expresión corporal, modelado...
Uno de los principales problemas de los niños con n.e.e. es el de la comunicación, les resulta difícil expresarse, relacionarse... Esto puede ser debido a su carencia de vocabulario, su uso limitado de palabras, etc. La música es una vía de comunicación no verbal que conlleva la expresión de emociones y de acciones que no precisan de una organización lingüística ni de explicación. Por tanto, por medio de la música, el niño con n.e.e. encuentra el camino de relación y expresión de sus sentimientos.Con frecuencia, el niño tiene conciencia de su falta de desarrollo y de su disminución; este tipo de vivencias afecta directamente a su autoestima. Sin embargo, gracias a la música, al ver que puede realizar las mismas actividades que sus compañeros (cantar, tocar instrumentos, bailar, etc.), sienten una gran satisfacción y empiezan a considerarse miembros del grupo, integrándose plenamente en él. Por tanto, se considera que la música da la oportunidad de desarrollar el sentido de grupo y la posibilidad de adaptación social.
Así pues, partiendo del conocimiento de los niños con n.e.e., sus problemas, carencias, posibilidades, etc. y utilizando la música, el sonido, el ritmo, la danza, etc. como elementos estimuladores de la originalidad, la espontaneidad, la capacidad de reacción, la autonomía de movimiento, la creatividad, etc. lograremos un mayor equilibrio y afirmación de su personalidad.
De esta manera, la música no sólo será un "vehículo pedagógico-terapéutico", sino el camino para llevar a estos niños por un mundo más alegre y feliz.
(Ver aquí)
Todas las personas poseen una competencia musical general que se puede desarrollar a partir de la interacción con la música y el contexto social. La música es una práctica diversificada que afecta a la persona desde los aspectos psicológicos, biológicos, intelectuales, sociales y espirituales. Actúa sobre el sistema nervioso central y puede provocar efectos relajantes, estimulantes, etc.; tiene "poder" para evocar recuerdos, provocar emociones o sentimientos de alegría, tristeza, nostalgia, etc.
Lacarcel (2006) y Del Campo y Pereiro (2006) entre otros, consideran que la música enriquece la vida y que el niño con necesidades educativas especiales precisa de un ambiente musical rico y controlado, con estímulos sensoriales diversificados, que le proporcionen un desarrollo equilibrado. Son muchas las investigaciones que informan de los beneficios derivados del uso de la música, son importantes las investigaciones al respecto de: Lee 2006, Ellis y van Leuden 2006, Salo 2004, Ghobari Bonab y Fallah 2006, Wigran 2006, Prause – Weber 2006, Adamek y Darrow 2005, entre otros (Citado en Eufonía, 2006).
Hay que tener en cuenta que el objetivo de la educación musical escolar no es “hacer músicos” sino preparar a los alumnos a “percibir y expresarse a través de la música”. Para ello, hay que ofrecer la actividad musical, con las consideraciones que al respecto fuesen necesarias, para que todos puedan participar de esta experiencia.
La expresión musical es un acto de comunicación e interacción; se trata de llevar a la práctica una serie de actividades puntuales que se constituyen en el eje de la situación de enseñanza - aprendizaje musical (cantar una canción, escuchar una audición, realizar una determinada danza…), y para su programación de aula hay que acotar, seleccionar y ordenar aquellos contenidos musicales en función de unidades didácticas motivadoras (centros de interés, núcleos de aprendizajes, temas, módulos, proyectos…) (Bernal 2005).
El objetivo fundamental que se persigue es permitir que el alumno se exprese a través de la música, y pueda desarrollar determinadas competencias sociales y comunicativas que le sirvan para mejorar la calidad de vida.
El "método" es la actividad en sí misma: "aprender haciendo", convertir la actividad musical en la protagonista de la acción de tal manera que el alumno tiene que hacer, o intentar hacer, todo lo que pueda hacer con la música. Se presenta con dos finalidades claramente manifiestas:
(Ver artículo)
PERCUTERAPIA
Un maestro argentino, Raúl Federico, residente en Miami, utiliza “sonidos” para recuperar a niños especiales, una técnica que viene aplicando desde hace más de 30 años con resultados altamente satisfactorios para chicos sordos, mudos, ciegos y autistas. Los conocimientos musicales de Federico dedicados a tratar las afecciones infantiles, contaron con la difusión y apoyo de la universidad de Miami-Dade College, en el estado de Florida. Fijó las bases para un tratamiento.
- Plataforma vibratoria: sordos, mudos y ciegos perciben una plataforma vibratoria de alta resonancia. Federico enseña percusión a las personas con sordera, mudez y ceguera, después de indagar en las técnicas vibratorias. Se trabaja con chicos descalzos tocando percusión en una plataforma, a través de la cual el ritmo sube por los pies.
La práctica sistemática de la percusión también mejora el estado de ánimo, combate el estrés y estimula el crecimiento personal. Siempre en contacto con los tambores y otros instrumentos de percusión, los asistentes van más allá de la interpretación de ritmos.El trabajo inicial se enfoca en la relajación, el desbloqueo (si es necesario), la coordinación y la capacidad perceptiva, todo ello con una clara finalidad terapéutica. Se busca potenciar las cualidades de cada persona con el fin de tomar conciencia del propio “ritmo interno” y sintonizarse con él. La técnica instrumental sirve, entonces, para profundizar en el auto-conocimiento.
(Ver reseña)
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